El español americano aterriza en España

Alberto Gómez Font nos cuenta el proceso de entrada en España de las variantes dialectales del español de América.

Mapa de América

Al hablar del español de América hay que andar con tiento. No es acertado desde el punto de vista de la lingüística dividir en dos las formas de hablar el español: la de España y la de América.

Si bien al decir español de España podemos referirnos a determinado modelo de pronunciación del centro del país del que son partícipes —con pequeñas variantes— muchos españoles, exceptuando Murcia, Andalucía, Extremadura y las islas Canarias, al decir español de América debemos tener en cuenta que no existe una sola forma de hablar nuestra lengua que sea común a todos los países hispanoamericanos y los Estados Unidos. Cada país de la América hispanohablante posee unos rasgos propios que caracterizan su forma de hablar en español, e incluso dentro del país, como sucede en España, se dan varias formas dialectales.

En Colombia, por ejemplo, existe el dialecto costeño, de la costa atlántica, el de la costa del Pacífico, y los dialectos andinos oriental y occidental, comunes respectivamente a la costa atlántica de Panamá, la de Venezuela y las islas del Caribe (Cuba, Puerto Rico y República Dominicana); las costas del Pacífico de Panamá, Ecuador y Perú, y las zonas andinas de Venezuela y Ecuador.

Las variantes dialectales del español hablado en América son múltiples, pero a pesar de las diferencias existentes hay un español internacional, estándar, basado en la forma culta, que sirve como instrumento de comunicación entre todos los hispanohablantes.

Hoy en día este tipo de español está cada vez más extendido gracias a los medios de comunicación, y lo que tradicionalmente era privilegio de las capas de población con un nivel cultural alto comienza a ser patrimonio de todos los hispanohablantes.

Las corrientes de emigración de España hacia América a lo largo de toda la historia de aquel continente han hecho que el español hablado en España siempre haya estado vivo en los países hispanoamericanos, con mayor o menor presencia según las épocas y las zonas de asentamiento de los emigrantes.

En cambio, el español hablado en América no tuvo tanta presencia en España hasta los últimos cincuenta años en los que, principalmente gracias a los medios de comunicación, y últimamente gracias a la inmigración, ha ido entrando y haciéndose habitual en nuestros oídos.

El proceso de entrada en España de las variantes dialectales del español de América comenzó a finales de la década de 1940 con la difusión masiva de películas mexicanas y argentinas, que fueron muy celebradas en nuestro país durante toda la década de 1950.

A partir de aquel momento los españoles se familiarizaron con dos formas americanas de hablar en español hasta entonces casi desconocidas para el gran público. Algunos años después, ya avanzada la década de 1960, cuando la televisión comenzaba a ser corriente en la mayoría de los hogares españoles, llegaron las teleseries norteamericanas dobladas en Puerto Rico, y con ellas una nueva forma de hablar en español en América, esta vez algo extraña, puesto que se trataba de un intento de lograr un español neutro, un híbrido válido para todos los países hispanohablantes en el que se huía de las características propias de un solo país. Era una cuestión comercial, pues se trataba de vender dichos doblajes en toda América y en España.

De todas formas se adivinaba la procedencia puertorriqueña de los dobladores por la gran cantidad de anglicismos que utilizaban, si bien, dejando a un lado el lógico seseo y algunas voces desconocidas en España, usaban un español muy cercano a la norma culta.

En la década siguiente, la de 1970, la situación política del Cono Sur llevó al exilio a muchos de sus habitantes, y gran parte de ellos decidieron refugiarse en España. El número de exiliados argentinos, uruguayos y chilenos fue importante y muchos de ellos se asentaron definitivamente en nuestro país. Fue así como se hizo cada vez más familiar y cotidiana para los españoles la forma de hablar de los naturales de aquellos tres países.

Otro salto de década y nos encontramos a finales de la de 1980, momento de llegada a España de las primeras telenovelas producidas en Hispanoamérica.

Comenzó el fenómeno en 1988 con una producción mexicana titulada Los ricos también lloran. Después llegó un divertido y exitoso melodrama colombiano llamado Caballo viejo, en el que los actores hablaban con el acento propio de la costa atlántica de aquel país. Y la tercera en llegar, antes de la actual invasión, fue la venezolana Cristal en la que era fácil notar una marcada diferencia entre la forma de hablar de la clase alta ya la clase trabajadora venezolanas.

Después han llegado muchas telenovelas, principalmente de Venezuela, Colombia y México, de modo que ya la forma de hablar de todos esos países de América no extraña a ningún televidente español.

Ya nos hemos habituado a las diversas variantes dialectales del español de América y ya logramos entender algunas voces, giros y expresiones que hace unos años eran completamente ajenos a nuestro caudal léxico.

Desde hace ya algunos años, el medio que actúa como principal canal de transmisión de todas las formas de hablar en español es la televisión ya que, además de las telenovelas, hay un continuo trasvase de actores y presentadores de programas entre todos los países hispanos; un presentador de moda lo es igual aquí que en México o en Caracas. Y, por último, han adquirido gran importancia en el terreno de la comunicación lingüística las transmisiones de televisión vía satélite, que permiten un contacto constante y enriquecedor del español de América y el de España.

Los que hablamos en ‘español de España’ tenemos la obligación de estar abiertos y atentos a todo lo que nos llegue del otro lado del charco, pues no podemos olvidar que en América viven el noventa por ciento de los hispanohablantes, y muy probablemente, debido a que ellos se preocupan más que nosotros de cuidar nuestra lengua, el futuro del español esté en Hispanoamérica y, cómo no, en los Estados Unidos.

 

Susana Sierra Álvarez y la corrección de textos dramáticos

Entrevistamos a Susana Sierra Álvarez, autora de nuestro último lanzamiento, Guía para corregir textos dramáticos.

Con motivo del Día Mundial del Teatro y de la publicación de su nuevo libro, Susana Sierra Álvarez nos explica en esta entrevista cómo escribió esta guía acerca de la corrección de textos dramáticos, única actualmente en el mercado editorial.

Cubierta de libro y retrato de Susana Sierra

Haznos una introducción sobre Guía para corregir textos dramáticos.

Cuando los correctores se enfrentan por primera vez a un texto dramático se suelen ver muy perdidos, pues la norma va por un lado, el uso por otro y las preferencias de las distintas editoriales por una infinidad de caminos. Este libro es un manual que pretende dar herramientas a los profesionales encargados de que los textos dramáticos cumplan con el más alto nivel de calidad, es decir, a los correctores y editores.

El vértigo es grande cuando llega en la mesa un texto dramático y se comprueba que las marcas propias del género varían según ediciones, que su vocabulario a veces es peculiar, que la estructura no es la esperada, etc.

Esta guía presenta las distintas normas, el uso, la multitud de variaciones, los problemas que se pueden encontrar si son traducciones o textos en verso… Se utilizan ejemplos y se dan alternativas y soluciones para que, a la hora de tomar decisiones, el corrector, tanto de estilo como ortotipográfico, o el editor tengan una base que les permita trabajar con tranquilidad y estén seguros de que el resultado será un texto con criterio, sin errores y bien resuelto.

¿A quién va dirigida esta guía, además de correctores?

Además de correctores, a los editores. Para ellos puede ser una ayuda muy interesante para confeccionar su libro de estilo para textos dramáticos, de manera que todos los títulos de la colección sigan los mismos criterios.

Para los dramaturgos, tanto autores de teatro como adaptadores, puede ser una ayuda valiosa, pues es una perspectiva distinta, pegada a la base misma de la estructura de la lengua y a cómo se organizan las peculiaridades propias del género, que complementa a la que se enseña cuando se aprende a escribir teatro y que puede solucionarles problemas básicos.

A los traductores les supondrá un complemento que les dará claves que ayudarán a que la traducción no sea una transcripción en cuanto a cómo se ponen los personajes, cómo van acotaciones… y muchas otras cuestiones, pues cada lengua posee sus propios códigos de referencias que no suelen ser equivalentes.

¿Qué te llevó a escribir este libro?

La necesidad de recoger y ordenar las distintas normas e indicaciones que aparecen dispersas en muchos manuales. En ortografías, manuales de ortotipografía, tratados de tipografía, etc. se hacen referencias a las marcas propias del texto dramático, pero de manera dispersa y no sistematizada. Son, además, contradictorios entre ellos y con el uso que se da en las editoriales. Es un cierto caos que no ayuda, sino que crea problemas para quienes deben revisar estos textos.

En mi trabajo echaba de menos una norma que me guiara y poco a poco iba aumentando mi recopilación de casuística e indicaciones. Investigué y no encontré un manual que se dedicara en exclusiva a los textos dramáticos. Pensé que otros correctores seguro que se enfrentaban a los mismos problemas que yo y que era necesario que alguien se fijara en el texto dramático desde su perspectiva, con el mismo rigor con el que se tratan textos de narrativa, poesía, jurídicos o médicos, por ejemplo. Y me puse a trabajar.

¿Por qué crees que no había aparecido antes un libro como el tuyo?

Quizá porque no se la ha dado la importancia que merece. Es cierto que una de las grandes riquezas del texto dramático es que es un texto vivo, que cada vez que un dramaturgo lo versiona o un actor lo dice, cambia y eso condiciona cada edición de una versión nueva. Pero eso, que forma parte de su esencia, no debe ser la excusa para que no se cuide la edición en todos sus extremos. En las grandes editoriales el teatro es una parte de la sección de clásicos, las editoriales pequeñas luchan para colocar sus libros de autores contemporáneos a un público reducido. Excepto los grandes títulos y los que exigen leer en bachillerato o las filologías, que se reeditan una y otra vez, hay multitud de obras de autores estupendos que no se han reeditado desde hace años, y hablo de Jardiel Poncela, de Mihura… incluso de Lope o Calderón, que hay que rescatar de ediciones muy antiguas y en ocasiones poco rigurosas.

Así que son las dos cosas, seguramente, que se lee poco y que no hay mucho interés por editar y reeditar.

¿Tardaste mucho en escribirlo al no tener una referencia anterior o esto fue una ventaja?

Tenía ya bastante material acumulado de mis años como correctora, por lo que acudir a las fuentes no fue muy trabajoso. Por otra parte, redactar de cero es complicado, pues no hay una referencia de autoridad para todo y hay que hacer una labor de exégesis en muchas ocasiones. Así que creo que en algunos aspectos fue una desventaja, pero en otros, como la búsqueda de información y de textos que sirvieran de ejemplos fue un estímulo que disfruté mucho.

Al compaginarlo con mi trabajo de correctora y redactora tardé algo más de lo que pensaba, hecho que me dio la oportunidad de ser también más reposada, leer y releer lo escrito muchas veces y poder ir añadiendo aportaciones valiosas que surgían por parte de profesionales de la escena, incluidos actores, autores y estudiosos especializados en teatro.

Imagen de cubierta

¿Por qué crees que se descuidan los textos dramáticos, como mencionas en las primeras páginas del libro? ¿Por qué crees que este género parece el hermano pequeño de la literatura y la poesía?

Porque cuando hay tanta variabilidad a la hora de presentar los personajes, las acotaciones, se descuida la versificación en las versiones, no importa que la traducción no esté pulida ni que la revise un corrector…, que cada editorial haga de su capa un sayo… la impresión es que con el teatro vale todo y, cuando vale todo, nada vale. Y no solo debería cuidarse cuando aparece como libro, la labor de revisión del texto debe estar ya en la versión del dramaturgo que se entrega a los actores para los ensayos. Parece no solo el hermano pequeño, sino el hermano desaliñado, y eso no puede ser. Que sea un género inconformista, cambiante y con características muy determinadas radicalmente distintas a cualquier otro tipo de ficción es un valor, sin embargo parece una excusa para que aparezca de cualquier manera.

¿Cómo encuentras al teatro en la actualidad (la  industria, el público, la publicación de textos teatrales)?

El teatro vive en una contradicción. Por un lado hay grandes compañías que hacen producciones con un gran presupuesto y, por otro, pequeñas que con uno o dos actores llenan salas con poco aforo o hacen microteatro. En medio, hay compañías que hacen producciones medias que oscilan entre lo comercial y lo abiertamente arriesgado, con un gran abanico de oferta. Es un panorama muy rico, hay mucho talento. Muchos escritores que hacen propuestas muy interesantes, directores con una visión contemporánea fabulosa, actores estupendos muy bien formados. Y, a pesar de la crisis y de la tremenda cuestión del IVA cultural, los espectadores han seguido apoyando al teatro. Como desde hace muchísimo tiempo, el teatro es un muerto muy vivo.

¿Cuál es tu vinculación con el teatro? Sabemos que eres licenciada en Arte Dramático por la RESAD, pero cuéntanos un poco más sobre tu experiencia con el teatro.

Me licencié en Filología Hispánica en León y allí me inicié en el teatro con un grupo aficionado. Hicimos cosas muy divertidas y aprendí un montón, pues todos hacíamos de todo y lo mismo eras actriz que cosías una tela o cargabas con un foco. Acabada la carrera ingresé en la Real Escuela de Arte Dramático (RESAD) de Madrid, en la que me licencié en Interpretación, que entonces era la única especialidad. En el último curso empecé a trabajar como actriz profesional e hice una obra de Lope, dos de Calderón, Ligazón de Valle-Inclán…, entre otras, luego trabajé unos años en dos compañías haciendo producción, distribución y organicé dos campañas escolares. De estudiante en la RESAD ya revisaba y redactaba textos, esta actividad siempre la compaginé con las otras y, al final, fue la que se impuso y a la que me dedico en exclusiva desde hace veinte años.

Guía para corregir textos dramáticos ya se puede adquirir en nuestra página web.

¡Novedad! «Guía para corregir textos dramáticos», de Susana Sierra Álvarez

Guía para corregir textos dramáticos, de Susana Sierra Álvarez, es el nuevo lanzamiento de {Pie de Página} para la colección Tinta Roja. Este es un libro único que reflexiona sobre la corrección de estilo y ortotipográfica de los textos teatrales.

Imagen de cubierta Guía para corregir textos dramáticos

¿Se lee teatro? ¿No? Y ¿por qué no?

La esencia del teatro es ser representado, sí, pero previamente ha tenido que ser escrito y posteriormente leído, lo que supone que en algún momento debería ser también corregido. Susana Sierra escribe en la introducción: «Me produce inquietud el descuido con que se tratan en numerosas ocasiones los textos dramáticos, como si fueran el hermano pequeño y desaliñado a la sombra de los textos literarios que realmente importan: la narrativa y la poesía». Y es que no hay un criterio unificado o corpus en cuanto a la tipografía y ortografía en los textos dramáticos, e incluso a veces se contradicen.

Por ello, la autora quiso crear una guía «que ayudara a navegar en un  mar de contradictorias mayúsculas o versalitas, rayas o puntos, puntos y rayas, […]». Emilio del Valle, director de escena y dramaturgo, explica en el prólogo del libro: «Lo que aquí se propone no es otra cosa que la elaboración de un código que acerque la convención teatral del escenario a la experiencia lectora».

¿A quién va dirigida esta guía?

Principalmente a los correctores porque en sus manos queda el texto dramático para que el lector disfrute plenamente de la acción y no se vea interrumpido por confusiones ortotipográficas. También va dirigida a los dramaturgos, para que les apoye en lo que en escritura dramática se llama «carpintería»: la construcción del personaje, la articulación de una trama, el desarrollo de la acción y demás factores. Y, claro, también esta guía está destinada a aquellos que, como la autora, sientan amor por el teatro y los textos dramáticos.

La guía revisa diferentes aspectos básicos para poder llevar a cabo la corrección de un texto teatral. Se empieza con las características propias de los textos dramáticos: las divisiones, la estructura interna, los personajes, el conflicto, la trama, para pasar a la corrección de estilo y ortotipográfica; en esta sección se explican, entre otras cosas, las posibles incongruencias en el tiempo histórico o errores que al corrector no se le pueden pasar. También el libro se detiene en los aspectos de la tipografía dramática: el título, la portada, el reparto, los actos, los parlamentos, las acotaciones o didascalias…

La autora también advierte que es conveniente tener un bagaje de conocimientos que van más allá de la norma y el uso, y por ello hace un acercamiento al conocimiento histórico del teatro, a la escritura y al vocabulario.

Susana Sierra Álvarez tiene plena autoridad en esta materia: es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de León y en Arte Dramático por la RESAD de Madrid. Trabajó como actriz, desarrolló tareas de producción y distribución teatral varios años, y desde hace más de veinte se dedica a la corrección y redacción de textos como actividad principal.

Susana Sierra

A partir del 26 de marzo ya estará disponible en librerías. Esperamos que disfrutéis de este magnífico manual que ayuda a comprender y a disfrutar el arte de la catarsis, el teatro.

Conoce a los autores. Entrevista a Víctor J. Sanz

Continuamos con la sección «Conoce a los autores».

En esta ocasión, responde a nuestra entrevista Víctor J. Sanz, autor del libro El arte de contar historias. El libro del business storytelling, en el que analiza el lenguaje de la publicidad y el storytelling aplicado a la publicidad y marca personal.

Víctor J. Sanz se dedica a la escritura, a la formación, a la corrección,  al asesoramiento literario y a la creación y gestión de páginas web para profesionales de la escritura y del mundo editorial en general. Imparte cursos de redacción publicitaria (business storytelling), de escritura para la web y de inspiración en Cálamo&Cran.

Libro y entrevista a Víctor J. Sanz

1. ¿Crees que se puede tener un solo libro favorito? Si es así, dinos cuál es el tuyo.

No lo creo. Me resulta imposible quedarme con uno, pues eso significa no elegir favoritos a tantos y tantos libros sensacionales como me he cruzado.

2. ¿Lees en papel o en digital?

Leo en papel y en digital. De hecho, procuro tener cada libro en ambos formatos para poder leerlo en cualquier circunstancia, momento y lugar.

3. Cuando lees un libro, ¿te gusta subrayar, anotar, doblar las páginas… o lo dejas inmaculado?

Antes les hacía de todo a los pobres libros: subrayaba, doblaba las esquinas de las páginas, escribía notas en los márgenes (¡con varios colores!)… Ahora no podría hacerlo, ahora tomo notas en una libreta o en un archivo digital mientras leo.

4. Si puedes elegir, ¿lees los libros traducidos o en el idioma original?

Generalmente leo todo traducido, pero de vez en cuando procuro leer en el idioma original (solo si es inglés o francés), porque creo que enriquece enormemente la experiencia de la lectura.

5. ¿Qué libro te gustaría haber escrito?

Cualquiera de esos que no puedo dejar fuera de la lista de favoritos.

6. ¿Eres más un ratón de biblioteca o un comprador de libros compulsivo?

Sí y sí. Alguna vez me ha pasado que llego a casa con un libro que acabo de comprar con toda la ilusión del mundo y cuando voy a colocarlo en el lugar que le corresponde, me encuentro con una edición anterior del mismo título.

7. ¿Eres de los que no devuelven los libros cuando se los prestan o de los que no prestan los libros porque no los devuelven?

Solo presto libros a aquellas personas que pueden sacar un provecho de su lectura. Si no lo devuelven, no me importa, sé que al autor le vendrá bien haber vendido dos ejemplares gracias a un préstamo no devuelto.
En cuanto a mí, soy de los que procuran devolver lo prestado. Pero alguna vez me ha pasado que he pedido prestado algún libro y, bueno, aún no lo he devuelto. Supongo que con ello quiero mantener un lazo con la persona que lo prestó.

8. ¿Lees en completo silencio o con música de fondo?

Generalmente en silencio, pero también me gusta ambientar algunas lecturas con la música que creo que les puede venir bien.

9. Si no hubieras sido escritor, ¿qué otra disciplina artística te hubiera gustado desarrollar profesionalmente?

Supongo que la pintura.

10. ¿Qué libro les dedicarías a los políticos españoles actuales?

Cualquiera que les recordara que ellos son nuestros sirvientes y no al revés.

11. Recomiéndanos un libro de ensayo.

El viaje del escritor, de Christopher Vogler.

12. Recomiéndanos un libro de poesía.

Por desgracia no leo mucha poesía, pero cuando lo hago me gusta leer a José Hierro, Antonio Machado, Neruda, Cernuda…

13. Recomiéndanos una librería en Madrid o en otra ciudad.

Cualquiera en la que te dejen oler los libros. No, en serio, cualquiera. Donde vivo no tengo cerca ninguna librería «en condiciones». Me gustan mucho las librerías como Nakama (Madrid) o Picasso (Granada).

14. Un clásico que consideres sobrevalorado.

Creo que hay unos cuantos sobrevalorados, pero comprendo que, cada cual en su momento, tuvieran el impacto que tuvieron. Si he de elegir a uno, me quedo con Por quién doblan las campanas.

15. Una obra que consideres infravalorada.

Muchas de géneros humorísticos que, por defecto e injustamente, están en una segunda fila, pero merecerían un lugar destacado por su calidad.

16. Negarás haberlo confesado, pero nadie sabe que lees…

Me encanta leer todo tipo de historias fantásticas, especialmente, las de carácter conspiranoico, ya que excitan muchísimo mi imaginación y cuando las acabo estoy que me escribo encima.

«Storytelling» y marca personal

Descubre todo lo que un buen relato de storytelling puede hacer por tu marca personal.

Vaya lata que te estamos dando casi a diario con el storytelling, ¿verdad?

Quizás estés preguntándote si es cierto que el storytelling es tan necesario para fortalecer tu marca personal. Tengo una respuesta para ti, una respuesta en forma de pregunta: ¿por qué crees que las empresas más grandes del mundo invierten enormes sumas de dinero en crear y mantener sus respectivos relatos de marca, sus respectivos storytelling?

Pero basta ya de preguntas, pues escribo estas líneas para intentar aportar algunas respuestas a tanto interrogante.

El storytelling o, mejor aún, la narrativa de marca o narrativa corporativa puede hacer mucho por tu marca personal, aunque no seas una empresa, aunque solo seas (¡solo!) un emprendedor. Nada más y nada menos que un emprendedor.

Si conseguiste captar a tus mejores clientes por precio, probablemente saldrán por la misma puerta. Si conseguiste captarlos por una cuestión de velocidad, algún día saldrán por la misma puerta y en la misma dirección: la competencia.

Solo si conseguiste captar a tus clientes por las emociones, enamorándolos, haciéndolos sentirse atraídos por tu marca y por los valores que la representan, podrás estar seguro de que seguirán trabajando contigo.

Pues justo eso es lo que se consigue con un buen relato de marca, con un buen storytelling: que tus clientes te reconozcan por los valores que tu marca inspira, por los valores que puede esperar de tu marca.

Un relato de marca bien estructurado y bien expuesto puede comunicar con las emociones más íntimas de tus clientes, dejando en ellos una profunda huella que tardarán mucho tiempo en olvidar.

Un buen relato de storytelling puede hablar, y muy bien, de tu marca personal mientras te ocupas de hacer crecer y de consolidar tu actividad profesional. Crea un relato y ponlo a trabajar para tu marca personal.

Si lo que caracteriza tu marca es, por ejemplo, un trabajo especializado en una materia en la que se exigen vastos conocimientos y una enorme experiencia, un relato puede transmitir esa idea mejor y de una forma más duradera que todas las cifras y datos que puedas aportar sobre esos conocimientos y sobre esa experiencia. Un buen relato es capaz de instalar tu marca personal (y sus valores) en la mente de tus clientes mucho mejor que el dosier informativo más completo y mejor escrito de la historia.

Las informaciones son efímeras, las emociones son perdurables. Un relato de storytelling comunica tu marca personal a tus clientes con el sello perdurable de las emociones.

Escrito por Víctor J. Sanz, autor de El arte de contar historias.

Víctor J. Sanz y su libro sobre storytelling

Conoce a los autores. Entrevista a Alberto Gómez Font

Empezamos una nueva sección en el blog llamada «Conoce a los autores». En cada nueva entrada encontrarás una entrevista con preguntas sobre libros y literatura realizada a los escritores que han publicado con nosotros. Con esto queremos que conozcas detalles curiosos de los autores que te gustan, así como nuevas obras y recomendaciones que te pueden interesar y no conocías.

En la primera entrada de «Conoce a los autores» entrevistamos a Alberto Gómez Font, autor de Errores correctosobra que aglutina errores lingüísticos cometidos por periodistas (ortográficos, tipográficos, morfológicos, sintácticos, léxicos, extranjerismos, vulgarismos, anacolutos, redundancias…) que ya están incrustados en la lengua general y han dejado de formar parte de esa lista de errores.

Entrevista a Alberto Gómez Font y la portada de su libro «Errores correctos»

 

Alberto Gómez Font, miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), es barman, lingüista y, por razones de edad —ya es sexygenario— varias veces ex: exdirector del Instituto Cervantes de Rabat (2012-2014), excoordinador general de la Fundación del Español Urgente (2005-2012) y exasesor lingüístico y revisor de textos en el Departamento de Español Urgente de la Agencia Efe (1980-2015).

En la actualidad forma parte del colectivo Palabras Mayores, dedicado a la impartición de talleres sobre cuestiones relacionadas con el español: ortotipografía, corrección de textos, asesoría lingüística, diseño gráfico…, dirigidos a traductores, correctores, redactores y otros profesionales interesados en perfeccionar su uso de la lengua.

A continuación, lee la entrevista y conoce más a este magnífico autor.

  1. ¿Crees que se puede tener un solo libro favorito? Si es así, dinos cuál es el tuyo.

La vorágine, de José Eustasio Rivera.

  1. ¿Lees en papel o en digital?

Papel.

  1. Cuando lees un libro, ¿te gusta subrayar, anotar, doblar las páginas… o lo dejas inmaculado?

Lo dejo inmaculado, o con alguna nota al final.

  1. Si puedes elegir, ¿lees los libros traducidos o en el idioma original?

En el idioma original.

  1. ¿Qué libro te gustaría haber escrito?

La vida perra de Juanita Narboni, de Ángel Vázquez.

  1. ¿Eres más un ratón de biblioteca o un comprador de libros compulsivo?

Comprador de libros (casi compulsivo).

  1. ¿Eres de los que no devuelven los libros cuando se los prestan o de los que no prestan los libros porque no los devuelven?

No los pido prestados ni los presto.

  1. ¿Lees en completo silencio o con música de fondo?

Con música de fondo.

  1. Si no hubieras sido escritor, ¿qué otra disciplina artística te hubiera gustado desarrollar profesionalmente?

La pintura.

  1. ¿Qué libro les dedicarías a los políticos españoles actuales?

El dardo en la palabra, de Fernando Lázaro Carreter.

  1. Recomiéndanos un libro de ensayo.

Estilo rico, estilo pobre, de Luis Magrinyà.

  1. Recomiéndanos un libro de poesía.

Todos los de Luis Ángel Lobato.

  1. Recomiéndanos una librería en Madrid o en otra ciudad.

Marcial Pons (plaza del Conde de Valle de Suchil).

  1. Un clásico que consideres sobrevalorado.

Cien años de soledad.

  1. Una obra que consideres infravalorada.

Las tres novelas de Ángel Vázquez.

  1. Negarás haberlo confesado, pero nadie sabe que lees…

Novelitas de espionaje y de misterio ambientadas en Tánger.

 

 

Partes de un libro: esqueleto y musculatura de una obra

Cuando pensamos en las partes de un libro en seguida se nos viene a la cabeza la imagen de hojas y, quizá, las tapas. Pero, ¿sabías que los libros tienen su propia estructura?

A los editores nos encanta elegir y cuidar cada parte de los libros que editamos. Cada una es especial y nos aseguramos de que tenga un estilo propio que identifique a la obra. En este post os contamos cuáles son las partes que puede tener un libro.

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